martes, 30 de noviembre de 2010

Y ruede la rueda ...

Las sirenas de los camiones de bomberos y de los coches de la policía, a veces interrumpidas por alguna ráfaga de disparos, se convirtieron en la banda sonora. El humo, el olor a goma quemada, a napalm y a gasolina sustituyó al aire que respiraban. Sus ojos empañados por las lágrimas, se convirtieron en unas tristes lentes a través de las que ver la realidad. El sabor a tierra del agua sin depurar limpiaba el gusto a sangre de sus paladares. Su piel curtida como el cuero ya no respondía ante las caricias, solo sentía los arañazos, lo golpes, las quemaduras de la metralla. En aquella ocasión los cinco sentidos eran la peor de las pesadillas.

domingo, 28 de noviembre de 2010

LA VERDAD

Cómo voy a ver más allá, si no soy capaz de verme a mi misma?

Cómo voy a entender a los demás, si no me entiendo ni a mi misma?

Cómo podría amar, querer o pensar?

Tendré que buscar la verdad...de momento sigo ciega.

jueves, 25 de noviembre de 2010

ESPERO

Aquí espero
arañando monedas,
acariciando la arena
que se escapa entre mis dedos.
Aquí espero
el calor de las mañanas,
viviendo esa vida
que escapa de los sueños.
Aquí espero
mirando esos mares,
recorriendo presta el andén
que ve partir su último tren.
Aquí espero
a que salga la luna,
queriendo pensar tu mirada
bajo la sombra del viento.

martes, 23 de noviembre de 2010

ORGANIZACION APARENTE

Una palabra es cada uno de los segmentos limitados por pausas o espacios en la cadena hablada o escrita, que puede aparecer en otras posiciones, y que está dotado de una función, esto siempre según la definición tradicional
Uno más uno son dos según el razonamiento lógico matemático. Siempre ha sido así, en ambos casos hemos intentado organizar algo que aparentemente es fácil.

Y digo que es fácil, por que en estos dos ejemplos se reduce a la más ínfima definición lo que nos llevaría, creo, que algún libro entero.
La palabra, por ejemplo, tiene asignadas varias funciones: nombre, adjetivo, verbo....pero no podemos quedarnos en esto que nos han enseñado desde niños. La palabra es un ente en si mismo, no sólo un concepto lingüístico. Entonces tendríamos que pensar que denominamos primero, si el objeto o el concepto. Existirían las mismas palabras si nosotros no fuésemos como somos, ¿ por qué no usamos el mismo lenguaje que en el principio de la evolución? Porque tienen vida propia, porque crecen y se desarrollan con nosotros hasta que la muerte nos hace desaparecer a ambos. Para luego resurgir en nuevos humanos con nuevas palabras.
Y los números ¿ por qué habrían de ser diferentes? organizan nuestro caos de la forma más simple, supongo que hacerlo de otra manera, volvería más loco al mundo si cabe. Encontré un buen ejemplo hace unos pocos días. Cuando os peguéis una ducha, acercaros al espejo y poned atención en las gotas de vapor que se deslizan por él. Escoged dos. Cada una de ellas emprenderá su camino en solitario hasta que en un momento determinado sus caminos se encuentren y se unan formando una sola.

La calma es aparente, no hay manera de organizar el caos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

El caos en el desayuno

Esa cosa extraña y abstracta llamada destino. No puedo negar que haya pensado en ello en algún momento de vida. La cantidad de factores que influyen en aquello que pasa por nuestra cabeza hacen que las más extravagantes ideas tomen forma. Tendréis que perdonarme.

Sin embargo aquello que llamamos destino responde más a la teoría del caos que a algo predeterminado.

Somos tan solo un conjunto de casualidades en esta enorme red social que llamamos mundo. Y estas manejan hasta el más ínfimo detalle de nuestras vidas.
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domingo, 21 de noviembre de 2010

UNA PARTIDA DE AJEDREZ(XIV)

Cuatro hombres descendieron del vehículo, que acababa de estacionar delante de la casa de Tomás, y se dirigieron a la entrada. El anciano parapetado tras las cortinas de su dormitorio, se dirigió a su encuentro. Había llegado el momento que llevaba esperando largos años. Sabía que algún día sucedería, y estaba preparado para ello, pero en su fuero interno algo había mantenido encendida la llama de la esperanza. Aunque tenía la certidumbre de que algún día podrían dar con él, de que en algún momento incluso tendría que entregar su vida a cambio, aquellos veinte años le habían parecido poco tiempo. Cuando llegó al piso de abajo, aquellos cuatro desconocidos le estaban esperando en el salón. Uno de ellos, permanecía sentado en una butaca, los otros tres revolvían los cajones, destripaban sus estanterías y tiraban al suelo cada objeto que se encontraban a su paso. Apoyado en el quicio de la puerta, observó con estupor como destruían todo aquello que llevaba reuniendo toda su vida. Allí entre montañas de papeles y portafolios, de libros y agendas, cada uno de aquellos elementos conformaba todo lo que había sido su vida: la investigación. Desde muy joven sintió la necesidad de descubrir que había tras la historia que permanecía escrita en los libros, algo le decía que lo realmente importante nunca se había escrito, o por lo menos, no con la suficiente veracidad. Aquellos pensamientos, llegaron a convertirse en una obsesión que lo recluyeron en su casa entre montañas de lenguas muertas, de jeroglíficos, nadando entre el mar de la alquimia, de la ciencia y la brujería. Buceando en libros mágicos y prohibidos, al final, creyó haber puesto un poco de orden en aquel mundo caótico. Y ahora había llegado el momento de pagar por todo ello, no le asustaba morir; en su cara se dibujó una media sonrisa al sentir como el frío metal se hundía en su carne. Aquellos pobres incautos desconocían que Tomás sólo buscaba la liberación.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Volviendo a casa, un día más.

Camina, exhausto, de vuelta a su casa. Como un autómata, gira calle tras calle y esquiva a la gente. La noche fue larga, poco sueño, mucho trabajo, varios cafés... la tormenta golpeando los cristales.
Mientras estas ideas cruzan su cabeza, nota que desde hace rato no es consciente de sus movimientos. Su mente, a la espera de un descanso que no llega, parece haber parado las máquinas y dejado en funcionamiento solo lo esencial.
Nuestro incauto ojeroso, en un acto de desdén, cabeza gacha y manos en el bolsillo de la gabardina, decide encomendarse a tres millones de años de evolución y continuar su camino casi dormitando.

Solo necesita descansar, llegar y apagar las máquinas, por suerte, es fin de semana. Pero antes, solo una cosa, entre tanto trabajo, esfuerzo y voluntad, entre las espinas una rosa. El viajero se ve a sí mismo lleno de rasguños, con sus ropas hechas jirones, falto de fuerzas. Camina entre las zarzas y se pincha, tropieza con piedras que lo derriban, pero siempre se levanta y nunca flaquea su voluntad. Día tras día camina descalzo sobre clavos ardiendo y aún así se considera el único hombre afortunado. Siempre da lo máximo y vuelve exhausto a casa, deseando tomar una pequeña siesta, pero antes, solo una cosa, lo que hace que todo merezca la pena, antes quiere verte sonreír. Sí, a ti. Quiere ver tu sonrisa, acariciarte y rozar tus labios con los suyos. Quiere ver esa sonrisa que le transmite serenidad, fuerza, valor. Esa sonrisa que hace que su pecho dé un brinco cada vez que cierra los ojos y se la imagina.

Entre cavilaciones, continúa nuestro viajero su camino diario de vuelta a casa. Esboza una sonrisa, aprieta el paso... su encantadora rutina diaria.

UNA PARTIDA DE AJEDREZ (XIII)

Durante varias horas, Matías le relató, pormenorízadamente, a Carla como habían llevado a cabo aquella investigación, y como había llegado a manos de Inés, las primeras figuras.
- Claro, ahora entiendo. Aquel libro que me enseñaste, aquel...en el que hablaba de un ajedrez mágico.
- Si, - dijo Manuel meneando la cabeza- el ajedrez de Carlomagno.
- Entonces, tú lo sabías todo. Me has engañado desde un principio.
- No exactamente - apuntilló Matías. El día que te encontré, salí en tu busca porque tu padre me llamó para pedirme un favor. Sólo me dijo que una chiquilla estaba a punto de salir del psiquiátrico, que necesitaba que me ocupase de ella durante un tiempo. Pero jamás mencionó que eras su hija. Lo descubrí momentos antes de que tu entrases en la habitación, con la barra de hierro en las manos.

martes, 16 de noviembre de 2010

Seguro

Sólo somos sombras de lo que hemos sido, sin embargo, somos el sol que proporcionará la sombra que seremos.

Y si acaso esto no es así, que venga Dios y me lo rebata. Hasta aquí me permite ver mi ego.

UNA PARTIDA DE AJEDREZ (XII)

Carla se quedó estupefacta. La barra de hierro, que aún permanecía en sus manos, fue deslizándose poco a poco entre sus dedos, hasta que se desprendió definitivamente, y cayó al suelo. Manuel descansaba sobre la butaca que había al lado de la chimenea; con un pañuelo secaba el hilillo de sangre que brotaba de su nariz.
- Ven - le insistió un par de veces Matías, siéntate aquí a mi lado.
Carla obedeció. Como si de un autómata se tratase se dirigió hacia la cama, y se sentó allí, donde el anciano le estaba indicando. Su mirada opaca y vacía permanecía fijada en el infinito; en algún punto de aquella pared que tenía enfrente, un agujero negro parecía querer tragársela. Matías acarició su pelo delicadamente, con un par de dedos separó los mechones que se le metían en los ojos, en un último intento por arrastrarla de nuevo a esta vida.
- Ya sé que ahora mismo no tienes ganas de hablar - volvió a decir el viejo - pero debes de escuchar a Manuel. Deja que te cuente todo lo que ha ocurrido estos años...
- ¿Qué le deje qué? - lo interrumpió estrepitosamente.
Manuel, cojeando, se levantó de la butaca y se dirigió hacia la cama. De camino agarró una silla que colocó frente a Carla.
- Escúchame, por favor - le suplicó Manuel. Entiendo que estés enfadada, incluso entiendo esa mirada de odio. No he venido hasta aquí para recuperar estos veinte años perdidos, ni para ocupar ese lugar de padre que nunca ocupé. Sólo he venido a prevenirte, a ocuparme de ti para que ellos no acaben contigo.
- Dame una sola razón para que te crea. Tras todo este tiempo, sin saber de mi, ¿ahora sientes la vena paternal y quieres cuidarme? No te puedo creer. No os puedo creer. Me voy - y levantándose se apresuró a abandonar la habitación. Manuel la sujetó por un brazo, impidiendo que abriese la puerta. Carla se giró y levantando el puño en alto, lo dejó caer sobre la cara de su padre, intentando así zafarse de su captor. Al no conseguirlo, Carla se dejó caer de rodillas en el suelo, y se echó a llorar. Manuel se sentó a su lado y la abrazó, dejó que ella recostase su cabeza en su hombro, y durante un buen rato permanecieron así hasta que Carla dejó de sollozar.

viernes, 12 de noviembre de 2010

EXTREMODURO - La vereda de la puerta de atrás (Letra incluida)

A falta de inspiración os dejo aquí esta poesía hecha canción. Creo que es toda una obra de arte, como todo lo que escribe este hombre. Espero que os guste:)

Querido Papá Nöel

Querido Papá Nöel:

                             Ya sé que es pronto para enviarte la carta,  pero hoy al ir al hiper me ha embargado ese no se que, al ver los adornos navideños. No puedo remediarlo, rememoro con nostalgia aquellos años en los que esperaba con ansiedad que tuvieses buena voluntad y dejases algo en mi casa. Hoy, por más que quiero, no puedo más que rasgarme las vestiduras pensando que dentro de quince días comenzará de nuevo, un año más, la vorágine navideña. Reconozco que siempre he disfrutado y participado de ella, pero en cambio este año, no puedo. Al igual que la burbuja inmobiliaria, una alarma ha estallado en mi cabeza, iluminando a cada paso que doy, toda muestra de insensatez. Las estanterías llenas de juguetes nuevos, con esas caritas relucientes y recién salidos de la peluquería me han recordado a esas criaturitas saharauis que jamás volverán a ver a sus padres, y a los keniatas que se mueren de hambre, mientras aquí tenemos peluches que hacen caquitas. Siempre creí que la mayoría de la gente no pensaba en estas cosas porque sucedían demasiado lejos de sus confortables hogares. Pero que equivocada estaba. Llevamos dos años inmersos en una crisis, que sin poder ser comparable con la 1929, es la más dura que hemos conocido, y que hacemos, girar la cara para no verlo. El paro sigue aumentando, la inflación, los impuestos, cada vez se decretan más leyes a golpe de martillo...y nosotros qué hacemos, girar la cara para no verlo.

Querido Papá Nöel, como este año he sido muy buena quisiera pedirte una cosa, porque jamás lo he hecho.
No podemos seguir siendo como los monos de Gibraltar. No pueden volver a encadenarnos, después de lo mucho que algunos han luchado, no pueden ensordecernos matando mosquitos a cañonazos, y sobre todo no pueden callarnos cortándonos la lengua como hacían los egipcios a sus esclavos.

Sólo te pido que repartas cordura, supongo que así lo demás vendrá rodado. Y otro año más, como buena celta adornaré el árbol y protegeré mi casa con muérdago, como lo hacían antaño. Reuniré a mi familia, daremos la bienvenida al invierno y al año nuevo acordándonos de los que ya no están. Y otro año más, seré feliz de nuevo, porque eso es la Navidad.

Un beso,

                     fini.

martes, 9 de noviembre de 2010

ASESINOS

Durante la Segunda Guerra Mundial, como ya sabemos todos, se perpetraron crímenes de todo tipo. Siempre me llamó la atención, lo cruel que puede llegar a ser el hombre amparándose en la orden de un superior, pero lo que realmente me aturde son los experimentos que se llevaron a cabo. Hace poco oí hablar de uno que me chocó. A un recién nacido lo operaron de tal forma que no conciliaba el sueño y tampoco dejaba de llorar. Lo encerraron en una habitación con una mujer a la que le habían arrebatado sus hijos. Al cabo de un rato, la mujer se apiadó de aquel bebé y lo arropó entre sus brazos; lo acunó, le cantó, le dio de mamar y luego lo limpió. A pesar de todo lo que hacía la criatura no dejaba de llorar. Al cabo de tres días, la mujer enloqueció, y aplastó la cabeza de aquel bebé contra una pared. Cuando la sacaron de allí, y le preguntaron porque lo había hecho, ella sólo respondió que no podía soportar más aquel llanto.

La desesperación, la impotencia, el propio instinto de supervivencia nos convierte a todos en potenciales asesinos. Quisiera pensar que la noticia que salió en todas las televisiones nacionales, la de una mujer que ocultó su embarazó y luego acabó con la vida de su bebé, se debe a todo esto.

Me aterra pensar que sólo lo ha hecho por puro egoísmo.

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