sábado, 17 de abril de 2010

Ejercicio argumentativo: La risa del diablo.


Hoy intentaré llevar a cabo un ejercicio que llevo planteándome unos días. Se buscará discutir si el diablo de la cultura occidental puede o no puede reír. Me ceñiré en este ejercicio al diablo o demonio de la cultura judeocristiana, por aligerar la carga documental que sobre éste personaje se puede encontrar para cada religión.  No se trata aquí de debatir sobre su existencia, sino de una cuestión puramente teológica que entraña algunos aspectos interesantes desde mi punto de vista. 
Me gustaría cumplir las normas de una argumentación ordenada y objetiva, su juicio queda en vuestras manos. Por supuesto es un ejercicio abierto que espera vuestra participación. Vamos allá.

martes, 13 de abril de 2010

Un día quise creer, quería poder confiar,
empaparme de vida, de conocimiento;
tarde me di cuenta, craso error el mio.

Juré que aunque me costase la vida,
no volvería hacer mio el sufrimiento ajeno,
que no me rendiría jamás ante el falso verbo.

Pero, a quién quiero engañar.
Soy así, débil es la condición humana.

Volveré a equivocarme una y otra vez,
me caeré y me levantaré de nuevo con fuerzas renovadas,
para volver a creer, para volver a confiar.

Necesito empaparme de vida aunque me falte el aliento.
Siento mi mente vacía,
el viejo verbo ya no sirve de alimento.

Volveré a creer, si, y volveré a confiar,
porque así es, la condición humana.

jueves, 8 de abril de 2010

El enésimo arte: La lectura ¬¬



Hasta hace poco más de 3 días (en realidad exactamente 3 días, pero me parecía más dramático escribirlo así), para mí la lectura consistía en devorar libros a velocidades ultrasónicas, para hacerme la idea de estar viendo una película. Nunca se me pasó por la cabeza sacar nada más en limpio que una buena historia, una de esas que te emocionan, o que te mantienen en tensión y hacen que leas aún más rápido.

miércoles, 7 de abril de 2010

Acordes de Ironía


Un ruido en la calle lo sacó de su ensimismamiento. Una vez más se sorprendió mirándose la mano izquierda. Realmente aquellos rechonchos y callosos dedos le resultaban de lo más vulgar, no podía comprender qué veía en ellos la gente.
En un extraño modo, sentía por momentos que no había hecho nada en toda su vida. No podía comprender toda aquella fama y dinero que había conseguido sin hacer nada para ello.


sábado, 3 de abril de 2010

Recuerdos

¿Somos nuestros recuerdos?
Me pregunto cómo sería mi vida hoy, simplemente con unos recuerdos diferentes.
Lo más probable es que en los momentos críticos de la vida, según el camino que elijas, tus futuros posibles serán muy diferentes. Con distintos recuerdos, mi yo actual se encontraría, posiblemente, en una situación totalmente diferente, incluso con una distinta personalidad y aspecto... En mi opinión, con otros recuerdos sería una persona complentamente diferente, con lo que... sí, somos nuestros recuerdos.
Cada día nos levantamos y actuamos en base a lo que recordamos, a unas costumbres arraigadas en lo más hondo de nuestras mentes con el paso de los años.
Salimos a la calle y vemos gente conocida o desconocida en base a lo que recordamos. Si nos olvidásemos de nuestra madre (un suponer) esta pasaría a ser una desconocida.
Creces, y la gente de tu alrededor va creando recuerdos en tu mente que te van moldeando y van haciendo cierta persona de ti.
Estudias (?), viajas, amas... todo ello va creando recuerdos en tu interior que van definiendo la persona que eres.
Olvidas.
Un paso atrás. Cada vez que olvidas algo es como si perdieses un pequeño trozo de ti mismo.
Con el paso del tiempo, los recuerdos van cayendo en el olvido. Otros son deformados y sustituídos por ilusiones creadas a partir de un recuerdo olvidado.
Está claro que hay recuerdos dolorosos, pero... un olvido, siempre será más doloroso que cualquier recuerdo horrible.
 Si algo me da miedo en esta vida, es olvidar las cosas que en algún momento fueron importantes.

Si en algún momento te olvido, amor mío, ese ya no seré yo.

martes, 30 de marzo de 2010

PERSIGUIENDO UN SUEÑO

Salió de casa con las manos en los bolsillos, en su bolso encerró todos sus deseos, y los llevó a recorrer el mundo como había hecho tantas veces. El camino resultó pedregoso, y a cada paso que daba sus zapatillas golpeaban los cantos rodados, que no paraban de girar, como su cabeza. Ya no estaba, la verdad, es que todo se resumía en un bello sueño, porque jamás había estado.

Siguió paseando sin saber muy bien adonde la llevaba el sendero, pero le daba igual, tanto que no percibió que ya era primavera. La suave brisa deshojaba los árboles en flor, y teñía los márgenes, los pajarillos apuraban su faena, y las flores se retorcían al verla pasar.

Había sido todo un sueño, historia ficticia inventada en la soledad de su alcoba, pero a quién le importaba, el mundo seguía su curso, no hay nada que detenga su marcha. Vacía y rota de dolor se detuvo. Durante un breve instante comtempló todo aquello que la rodeaba, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver. No hay curas milagrosas para las enfermedades inventadas, y se dejó llevar, empujada por sus deseos que se revolvían dentro de aquel pedazo de tela como alma que lleva el diablo.

Suplicó a los dioses, entregó sus lágrimas a las estrellas, incluso ofreció su alma y su vida, pero fue en vano, nadie atendió sus súplicas. Y siguió caminando con sus deseos a cuestas, creyendo que al final del camino encontraría su sueño.

lunes, 29 de marzo de 2010

Un día me encerré en una caja de cristal para que el viento no revolviese mi pelo, para que las gotas de lluvia no mojasen mi piel. Decidí no contagiarme de las risas, ni con los gritos ajenos. Acepté de buen grado el aislamiento perpetuo, pero ahora, la falta de aire embota mi mente. Mi corazón encarcelado hace tiempo que no late, ya no fluye sangre por mis venas, y mis lágrimas son ahora cristal fino, como la jaula donde vivo.   Permanezco en perpetua penumbra porque el sol ya no sale por el este. Creo que el fin está cerca, hace días que el viento no sopla, y ya no hay nubes en el cielo. Ha llegado la hora. Desde el averno claman voces que requieren mi presencia, allá voy, es la única manera de terminar con mi condena.

martes, 23 de marzo de 2010

Aquellos maravillosos cerdos

Desde luego, no es fácil ser un cerdo egoísta.
Uno debe estar muy seguro de sí mismo, de lo que dice y de lo que hace. No se puede dudar nunca. Incluso en esos momentos en los que tras cinco minutos de discusión caes en la cuenta de tu error... hay que seguir. Antes se pierde una copa o lo que te quieran apostar que tu orgullo.

Siéntete cerdo. Lo eres. Mira que te duchas a diario y eres un auténtico cerdo egoísta. Vas con la razón por delante, a todas partes, sabes que es tuya y si no lo es, te da igual. Naciste gruñón y morirás gruñón. Disfrútalo. Mereces un hueco en nuestro blog.

sábado, 20 de marzo de 2010

NO A LA LEY SINDE

Hoy la Red está de luto. Y los cerdos ególatras hacemos tañir nuestra campana en recuerdo de aquellos derechos que hoy mueren con la aprobación de esta ley. NO A LA LEY SINDE.

martes, 2 de marzo de 2010

El Camino de Vuelta a Casa.

Un relato que escribí tiempo atrás. Inspirado por pensamientos que dedicaba a algún hipotético libro de terror jamás escrito, mientras volvía de camino a casa tras una agotadora jornada… Al final del relato, como siempre, me pierdo en mi particular revolución anti-sistema… simplemente, un poco de paciencia por favor :D . Ahí lo dejo.


El camino de vuelta a casa. Todos los días el mismo camino. Cuesta arriba, cuesta abajo… subir, bajar…, derecha, izquierda… cuarenta tortuosos minutos de aburrimiento infinito. Dos mil quinientos pasos para llegar de nuevo a casa. Siempre tan oscuro y tan silencioso… Incluso las pocas casas que hay a su orilla, parecen encontrarse a mil kilómetros de distancia. Sombras recortadas en las ventanas parecen decirme adiós con la mano, pero sé que no lo hacen; ni siquiera saben que estoy aquí.

lunes, 1 de marzo de 2010

El sentido de la vida

Definitivamente la madurez intelectual me ha llegado. No quiero decir que me haya llegado más tarde que a los demás seres pseudointelegentes y coetáneos, sino a que no he sido capaz de comprender muchas cosas de mi vida hasta recientemente.

Es increíble como pequeños hechos cotidianos y a pesar de hecho maravillosamente extraordinarios nos pasan por el lado sin que les prestemos la verdadera implicación que conllevan. No hablaré de ellos porque es cada uno el que debe darse cuenta en la medida que le permita su forma de ser.

Así creo haber descubierto el verdadero sentido de mi vida. Durante años me a fascinado la vida, la evolución y toda la rama científica que estudia nuestra historia a través del tiempo geológico, y me preguntaba que sentido tenía todo esto. Adónde nos llevaba esta sucesión de oportunas locuras. Hacia dónde carajo se dirige todo esto. Pero como os he dicho, recientemente todo ha cobrado un nuevo sentido, y ya no me siento perdido al pensar porque estamos aquí, ahora me siento vacío porque todavía no he completado aquello para lo que yo estoy en este mundo.

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