sábado, 22 de octubre de 2011

Entre líneas y nudos



Y recorriendo la línea otro nudo que se dispone ante mis pies, que desajusta este tic-tac soñoliento de mi cabeza. No es el primero, hubo alguno más, pero no recuerdo como llegué al otro lado. Podría probar a vadearlo, sin embargo no sé de que profundidad dispone un nudo, incluso puedo intentar saltarlo, pero también desconozco su altura. Cualquier opción que me planteo no me conduce a la respuesta acertada, quizá ignorarlo sea lo correcto. Cierro con fuerza los ojos, como cuando niño los apretaba para que desapareciese el monstruo, y al abrirlos, aún sigue ahí, majestuoso y con esa arrogancia del que se sabe ganador. Desliar esta línea, esta que se cruza y se embrolla sin previo aviso, malgasta tantas fuerzas que, a veces, me da por pensar que es mejor rendirse. No lo haré. Cada uno ha de hacer frente a sus nudos, no hay fórmula perfecta, ni manual milagroso que nos conduzca al otro lado. Continuar en la línea es lo que se espera de nosotros.

jueves, 13 de octubre de 2011

Regreso

Y hasta siempre se convirtió en unos días con la facilidad de un parpadeo.

No veo el motivo para una pausa cuando los cerdos egodependientes pretenden robarnos lo que es nuestro por derecho.

Y si hay que hacer un esfuerzo se hace.

He contradicho.

martes, 4 de octubre de 2011

Despedida

Bueno, hemos decidido darle una pausa al blog, quizá definitiva, con lo que no se agregará contenido nuevo próximamente.

Creo que todos hemos disfrutado escribiendo aquí, gracias por aguantarnos.

Un saludo y hasta siempre!

domingo, 4 de septiembre de 2011

La fidelidad a uno mismo




Define el diccionario a la honestidad como esa cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, (decir la verdad), de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Se trataría de vivir de acuerdo a como se piensa, a como se siente....
De acuerdo con esto, una persona honesta es la que actúa conforme al pudor y las buenas costumbres; resumiendo la persona decente. Y a pesar de lo clara que es la definición, que no deja lugar a dudas, a estas alturas hemos de malgastar fuerzas en defender nuestra inocencia.

Presos de este mundo sinrazón, no es suficiente con que las mujeres parezcamos honestas, no, hemos de demostrar que también lo somos; porque de antemano se nos prejuzga desde que a Eva se le ocurrió mordisquear una manzana prohibida. Que no se usan los mismos raseros para hombres y mujeres, es bien sabido por todos: que no tenemos las mismas oportunidades, que se nos menosprecia por el simple hecho de ser mujer, también lo sabemos. La pregunta es  por qué sigue ocurriendo, por qué la jurisprudencia defiende al ultrajador frente a la víctima, simplemente porque esta llevaba tanga, o minifalda, o porque no gritó lo suficiente para que la oyesen. No quiero lanzar un grito victimista, yo al menos no me siento así, pero lo que si es cierto es que una se harta de tener que defenderse continuamente de ataques, de demostrar día a día que poseo ciertas cualidades que a priori no se ven, sólo porque una parte del extracto masculino vive en una perpetua paja minifaldera. Supongo que parte de la culpa es nuestra, somos "fashion victims" y nos encanta emular a esas heroínas televisivas que se han convertido en jarrones por propia voluntad, porque la rentabilidad de ese estatus les compensa todo lo demás. Pero al resto, a las comunes de las mortales, este juego nos cuesta la vida. Pero ya veis que digo supongo, porque en el fondo sé que la raíz del problema no esta ahí: porque si la culpa la tuviese nuestra forma de vestir- tan impropia como creen algunos- en todos los países donde las mujeres visten con esa mortaja a la que denominan burka ya lo habrían superado. Claro que la culpa no la tiene la moda, sino la costumbre que se instauró en la cueva: creadas para el uso y el disfrute del hombre, deshechadas cuando ya no les servimos. Es un problema de difícil solución, yo tampoco tengo la respuesta acertada.

Pero lo que si tengo es el suficiente poder como para hacer oídos sordos, como para ignorar a esas mentes huecas que dudan de mi coherencia; no tengo  porque pasarme la vida defendiéndome de un crimen que no he cometido, ni demostrar a cada paso que merezco el respeto que pido. Así que llegados a este punto, allá cada cuál con sus percepciones, y con sus pensamientos, y bienaventurados los que podemos ver porque los que no quieren algo se están perdiendo. Si Sócrates levantase la cabeza...

lunes, 22 de agosto de 2011

Otro alarde de estupidez supina

Por fin ha terminado la visita Papal, eso sí, con treinta y nueve millones de euros menos en el bolsillo. Con la que nos está cayendo, esto ha sido otro alarde de estupidez supina por parte de los que nos gobiernan, por mucho que intenten convencernos de que las ganancias obtenidas con su venida verán duplicados los gastos. No voy a llenar esta página en blanco con todo aquello en lo que se podría invertir ese dinero: os lo dejo a vosotros. Seguro que se os ocurren un montón de buenas ideas. Quiero pararme, detenerme sólo un segundo, en ese millón de imágenes con las que nos han bombardeado día y noche desde hace ya no sé cuánto. Me he quedado petrificada, como aquellas estatuas de sal que menciona la biblia, al ver esta estampa que creí enterrada, que imagino en un cajón encerrada hace años. Durante estos días hemos sido la alegoría de esa España que creí muerta: la de la derecha más recalcitrante, la de mantilla y misa de domingo. Sólo faltó que alguno en el Valle de los Caídos levantase el puño en alto y pegase bien fuerte sobre la lápida para que nos enteremos de una puta vez quién manda aquí. Se debió de revolver en su tumba, con esa gracia y donaire que le caracterizaba, cuando los vientos le llevaron la noticia de que se baraja la posibilidad de que el Vaticano restaure su basílica. Y a mi se me revuelven las entrañas, se me encoge el corazón, me duele cada uno de los porrazos de aquellos, que como yo, se ofenden ante la hipocresía y la falta de memoria. No hemos aprendido nada en estos dos mil años, lo suscribo, me ha quedado tan claro estos días que incluso estoy por rebatirle a Darwin su teoría de la evolución  -estaréis conmigo en que en la especie humana no sobreviven los más fuertes e inteligentes- es la única razón que encuentro para sustentar todas las barbaridades que cometemos. Somos las ovejas del Señor, quiero decir, somos los borregos que van tras su pastor sin abandonar el camino: dos millones de ellas, venidas de todas las partes del mundo, reunidas para mostrar pleitesía al que ocupa el trono de Pedro (Bee, bee, bee). Agonizantes, exhaustas por el cansancio, por el calor del camino, sufriendo en sus propias carnes el martirio de Jesús de Nazaret en el desierto. Pobres ellos, asistidos en todo momento por voluntarios paramédicos borregos reunidos para la ocasión. ¿No queríais una prueba de fe? ¿Acaso no sois vosotros los que imploráis el tormento, que sufrió vuestro dios en la cruz, para expiar vuestras culpas? Sois unos cristianos de pacotilla, meapilas, santos sin devoción; porque si fuese de otra manera, si de verdad sólo uno de vosotros creyese en lo que predica, ahora mismo no estaríais en España, sino en Somalia, por poner un ejemplo, donde los niños se malnutren porque no tienen y no porque no quieren, donde ancianos caen desplomados por las altas temperaturas y no tienen una mano que les ayude, donde no hay agua, donde no hay una sombra, donde no hay un solo minuto para adorar falsos ídolos. Este es vuestro sitio, si de verdad, anhelais seguir los pasos de vuestro dios. Pasad cuarenta días con sus cuarenta noches en el desierto, y luego a ver cuántos bailan el waka-waka cuando vuelva de visita su Santidad.

domingo, 7 de agosto de 2011

De la pasión y el arte


Sucede, a veces, que las pasiones y el arte se cruzan. Volaban las musas por el Montparnasse; esas musas grises que nos conducen al tormento, al sufrimiento, a la locura en el peor de los casos. Lee Miller fue una de ellas. Con tan solo 22 años era una modelo reputada, portada del Vogue y disputada por fotógrafos, por cineastas e incluso por una ristra enorme de amantes, que se debatían por sus atenciones - Cocteau le dio un papel en su película " La sangre de un poeta", Picasso llegó a pintar hasta 6 retratos de ella -


 

Sin embargo, en ninguno despertó tanta pasión como en el fotógrafo Man Ray. Cuando Lee decicide dejar Nueva York para marcharse a París tiene muy claro a quién busca. Años más tarde, ella reconocería, que había provocado aquel encuentro en la cafetería del Montparnasse, donde se ofreció como alumna y él la rechazó con solo dos argumentos: que no aceptaba alumnos y que al día siguiente partía hacia Biarritz. Se fue con él. Durante los tres años que permanecieron juntos trabajaron codo a codo. Primero como creador y ayudante, luego como amantes e iguales y por último en la etapa final como adversarios.


La calidad de la mujer como artista había quedado patente y su necesidad de independencia también. Como no podía ser de otra manera, los tiempos de bonanza en los que trabajaban mano a mano, en los que incluso hicieron un hallazgo importantísimo para la fotografía: la solarización, llegaban a su fin. Aunque los surrealistas de la época defendían el amor libre, de sus parejas femeninas esperaban que se comportasen de otra manera. Esta fue la principal causa de la ruptura entre los dos artistas. El rodaje de la cinta de Cocteau, propició que Man se ahogara en sus propios celos, y que en un arranque de locura seccionase el cuello de ella en una fotografía al enterarse de su relación con el ruso Zizi Svirsky, un personaje muy conocido en la sociedad parisina de la época. Corría el año 1932, y ante los acontecimientos Lee escapa de París y se refugia de nuevo en Nueva York. Al darse cuenta de lo que había hecho, Man compra una pistola y contó a todo aquel que quiso escucharlo que no sabía que hacer: si usarla para él o contra ella. Su locura era patente y tardaría muchos años en recuperarse. La pistola que enseñaba, apareció poco después en un autorretrato en el que su cuello pendía de una soga, y delante de él una botella con veneno que descansa sobre una mesa.


Luego, en los meses posteriores, el fotógrafo crearía dos de sus mejores obras en las que su musa seguía siendo ella. Cinco años tardaron en reconciliarse, pero aquel tiempo les sirvió para transformar aquel amor tumultuoso en una profunda amistad, que duró hasta la muerte del artista en 1976.

jueves, 21 de julio de 2011

Codex Calistinus: de como se mantienen vivas las mentiras

A lo largo de la historia se han contado numerosas mentiras, falacias que han llegado hasta nosotros, y que nadie pone en duda, supongo porque es tan larga su duración en el tiempo que se han convertido en verdades como templos. Y de templos, y de historias, pero sobre todo, de mentiras va este artículo: habrá quién se lo crea, otros no, pero como reza en el encabezado de este blog: "si no vemos más allá es porque no queremos".

A estas alturas, he de suponer, que todos conoceis del hurto del Códice Calixtino, uno de los libros más famosos y más antiguos que servía como guía a todos los peregrinos que se embarcaban a recorrer el camino santo hacia Compostela. De entrada, este libro comienza ya con una mentira, una carta del Papa Calixto II, el autor dice ser dicho Papa, y que esribe el libro tras un duro trabajo de 14 años recopilando la información. Todo esto queda descartado, teniendo en cuenta que murió en 1124 y aún se tardaron años en publicar el Códice. Lo que si es cierto, es que el autor, denominado como Scriptor I, usó dicha carta, verdad en su totalidad y que iba dirigida al monasterio de Cluny y al arzobispo Gelmirez (Santiago de Compostela), para otorgarle así la importancia que en aquel momento no hubiese conseguido sino la hubiese incluido. Y aquí he de hacer un alto en el camino, para hablar del arzobispo Gelmirez, el artífice de todo el tinglado que hay en Santiago.

lunes, 11 de julio de 2011

De la Naturaleza Humana

Son las vísceras las que escriben los pasos a seguir, es la conciencia la que decide que hay de bueno o malo en todo ello, pero al final es la razón la que toma las riendas. Y por increíble que parezca, todos creemos tenerla. De un modo u otro nos autoconvencemos  de que hemos tomado la decisión correcta, es normal, si no estaríamos avocados a una locura permanente, debatiéndonos entre un lado u otro. El dolor producido por el mal ajeno, irreverente y altivo, que se alza ante nosotros tal cuál gigante, nos obliga a doblegarnos, a encerrarnos en un cascarón, a mostrar las púas afiladas a modo de defensa. Oímos lo que queremos oír, interpretamos según nos vaya en cada caso, porque no podemos echarnos la culpa de nuestros males; es mejor culpar al que tenemos enfrente, que afrontar el hecho de que quizá el problema radique en nosotros. Todo esto, así a grosso modo, es el comportamiento humano: la base de nuestras relaciones interpersonales supeditadas a aquellos que nos rodean: a lo que nos dicen, a lo que nos cuentan, a la imagen que tienen de nosotros. Entonces, no sé en que parte, debería entrar a jugar la sensatez. No podemos convertir nuestras vidas en una partida de ajedrez permanente- aunque pensándolo bien, la mayor parte de la población no sabe ni las reglas básicas- no podemos ser, durante toda una vida, peones en manos ajenas, dependientes de ese rey de turno que nos balancea a su antojo a través del tablero. El amor y el entendimiento del que tenemos enfrente, comienza por nuestro propio conocimiento, y por la consecución del amor propio. Está perogrullada que acabo de soltar, es tan obvia, que a pocos se les ocurre ponerla en práctica. Podríamos dar por hecho que siendo la base tan fácil, más fácil sería la solución: pero estaríamos equivocándonos de nuevo. Me planteo en que época desarrollo el ser humano sus debilidades mentales: me refiero al cúmulo de complejos de inferioridad o de superioridad que nos envuelve a cada uno. Doy por hecho que es otro invento de esta sociedad moderna del bienestar, que nadie en la Edad Media se miraba los michelines en el espejo porque le preocupaba más no morirse de hambre. Hemos elevado la apariencia física al summum de nuestras preocupaciones, en el mismo momento en que con la panza bien llena y cubierto nuestro techo se nos habían terminado las preocupaciones. Es el descubrimiento cuasiperfecto: nunca más tendremos que preocuparnos por estar despreocupados, siempre encontraremos a alguien que nos critique, que nos vilipendie, que se mofe de nuestra falta de cualidades o simplemente que nos envidie por las que tenemos. Actuar y que los demás actúen de buena fe parece un despropósito. Tanto, que estoy convencida, de que aquellos que lo hacen acaban siendo unos marginados sociales. De esos que señalan con el dedo porque se han convertido en una rara especie en extinción. Las ráfagas de bondad, que aún cohabitan en este mundo con tanta rabia y dolor, se esconden, se disfrazan de ironía y sarcasmo para pasar desapercibidas, ante el temor de ser descubiertas y que terminen con ellas. Ante tanto despropósito queda patente lo más bajo del ser humano, de ese homo sapiens, que quizá no lo sea tanto como cree. Tendremos que esperar que la evolución haga su trabajo, al fin y al cabo, la única sabia es la naturaleza.

martes, 5 de julio de 2011

Esto es lo que somos

El peor de los monstruos, el que más nos asusta, es el que todos llevamos dentro. Hay que ser muy valiente o quizá un necio para reconocerlo. Si os digo la verdad, no sé en que punto me encuentro ahora mismo. Lo que si sé es que el comienzo de nuestra verdadera vida empieza por apreciar este hecho, porque sino nos aferraremos siempre a una mentira, a algo que no somos. ¿Qué es lo que veis cuando por la mañana os miráis al espejo? ¿Os gustáis?, ¿Os sentís bien con vosotros mismos? Somos lobos, fieras salvajes; somos una manada sin líder, hambrientos de sangre y poder. Decía Nietzsche: "el hombre es el lobo para el hombre". Somos esa manada anárquica que acabará con cada uno de sus miembros sin sentir un poco de lástima. Me miro. Pausadamente. Y tras el brillo de mis ojos ya no veo miedo. Sé lo que soy: un monstruo con piel de cordero. Lo he aceptado. No me gusta, pero lo hago. Es la única manera que he encontrado para vencer mi miedo, el miedo a los demás. Puede ser que no sea suficiente, incluso, que no sea el modo adecuado. Pero si hay algo cierto, y es que esconderlo, encerrar a esta bestia tras una puerta vetada, no es la solución. Monstruos, esto es lo que somos.

viernes, 1 de julio de 2011

¡ Por Fin!

Ya es verano, pero de verdad...aunque el sol nos tenga medio abandonados. Y esta pequeña chorrada viene a que casi se me olvida desearos unas felices vacaciones: a los blogueros, a los lectores, a los curiosos, a los que aterrizan aquí por casualidad...

A todos y cada uno, espero que paséis un buen verano...Intentaré no colgar el cartel de cerrado por vacaciones, pero entededme, este portátil desde donde escribo es demasiado grande para meterlo en la bolsa de la playa, y por si no lo sabéis, a las islas paradisíacas aún no llegó el wifi (jejejeje).

Saludos y besos para todos:)))))))))

domingo, 26 de junio de 2011

Jugar a vivir

Es lo que tiene jugar a vivir. A veces a uno le exigen tomar posiciones, no es que quieras, es una obligación impuesta, que viene dada a los que intentan mantenerse neutrales. Y así sin querer, te das cuenta que tienes que elegir quienes son tus amigos, tus aliados, y quienes, a partir de ahora, dejarán de serlo. El Debate está abierto en tu mente. ¿Quienes son los buenos y quienes los malos? ¿Cuál es la opción adecuada? Y pienses lo que pienses, y decidas lo que decidas siempre perderás...Es lo que tiene el juego de la vida. Siempre te puedes mantener en la cuerda floja, bailando, intentando mantener el equilibrio entre un lado y otro sin dejarte caer. Puedes intentar crear un mundo aparte, aquí encima de la cuerda. No digo que sea fácil, sólo digo que quiero jugar con otras cartas.

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Michael dice: