jueves, 3 de junio de 2010

El juego

A lo largo de todos los tiempos siempre se han usado sustancias Psicotrópicas para abrir la mente hacia nuevos conocimientos; desde antiguas culturas como la maya, la azteca o la egipcia, pasando por los indios americanos. Con el tiempo estas prácticas fueron perdiendo adeptos hasta entrada la Edad Media, donde brujas y magos saltaron a la palestra. Florecieron entre ellos un grupo al que se denominó Alquimistas, que no sólo conocían las propiedades de las hierbas sino que tenían un conocimiento que lograban unos pocos a través de ciertas sustancias. Con la llegada de la Inquisición mucho de este conocimiento se perdió, y prohibidas estas prácticas por la Iglesia cayeron en el olvido. Hasta que en el siglo XVI, Nostradamus las redescubrió. Durante sus estudios de bachillerato, y luego cuando comenzó la carrera de Medicina, dos epidemias de peste bubónica asolaron Francia. Cerradas las universidades, y encerrado en casa dedicó todo aquel tiempo a la investigación. No se sabe cómo pero en sus manos cayeron parte de aquellos conocimientos perdidos durante la Edad Media. En ninguno de sus escritos hace mención a su supuesto "dopaje", sólo en una carta que dirige a su mejor amigo le explica que gracias a la meditación ha sido capaz de vaciar su mente, de liberarla de su cuerpo, a través de la concentración de su mirada sobre una vasija. Permitidme que lo ponga en duda, es más, hay más de una leyenda urbana que asegura que esa meditación la conseguía a través de una pócima hecha con nuez moscada, que en grandes dosis resulta mortal.
Pero realmente lo que quería sacar a colación es la Generación del 27, y más concretamente Federico García Lorca. Cuando yo estudiaba, a mis oídos llegó otra leyenda urbana. Tras su viaje a Nueva York escribió su obra " Poeta en Nueva York": a partir de este momento todas sus obras incluida esta, tomaron un rumbo surrealista. La historia nos dice que toda esta generación gustaba de reunirse en cafés y tras largas horas de charla allí se fraguaban las grandes obras de estos escritores. Es en este punto donde la leyenda aparece: las malas lenguas aseguran que Lorca solía quedar en su casa con un grupo de amigos, y tras una larga noche de alcohol y drogas se sentaban todos alrededor de una mesa. El juego consistía en realizar un esqueleto: cada uno de ellos iba escribiendo la primera frase que se le viniese a la cabeza, y así sucesivamente hasta que todos los participantes hubiesen terminado. Si una sola frase no era suficiente, se volvía a hacer otro turno. Al terminar, con todo lo escrito en aquel papel, daban vida a un nuevo verso.
Pues yo os propongo un juego: hagamos lo mismo pero a través de la red. Desde luego no os estoy incitando a que toméis drogas, pero como más de una vez ha salido " lo escribí borracho/a" o "de reenganche" se me ocurrió la idea. Si os parece bien, una vez se os pase el empacho de exámenes, podemos hacerlo. Creo que sería un experimento interesante, no sé si literario pero desde luego como experimento sociológico no tendría desperdicio.

3 comentarios:

Serch dijo...

jaja, a mi me parece buena idea, pero eso sí, no nos metas en el mismo saco, que el que puso esas 2 cosas que citas fue la misma persona!!
:D

fini dijo...

si, si, tienes razón, pero no me dirás que no te tomas unas "cañitas" en pos de una buena causa...mira que si nos sale una obra maestra y nos hacemos famosos!!!!! :P

Venga quién dice cerveza, dice unos " rones con..." a ver q cada uno escoja lo q mejor le vaya...siempre con moderación...si podéis...jajajaja

Serch dijo...

a ver si se animan los demás cerdos, ya te digo que a lo de beber seguro, a ver si también al juego :D estaría interesante.

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